Eloy Sánchez Rosillo
CUANDO OS MARCHASTÉIS
Os fuistéis hace nada, y me quedé pensando
en las cosas tan raras que pasan en la vida:
que estuvierais hoy mismo aquí, conmigo,
y fuerais mi alegría,
que pudiera miraros, escucharos, tocaros,
bajo un cielo propicio, en esta luz tan mía,
y que ahora estéis tan lejos,
y que nada sepamos acerca de si un día
volveremos a vernos
y a darnos amistad en compañía.
Me he quedado pensando, y estoy triste,
lleno hasta el borde de melancolía,
no sé, desconcertado, confundido
por las cosas tan raras que pasan en la vida.
Eloy Sánchez Rosillo ("La Certeza" Ed. Tusquets, Barcelona, 2005. Pág. 71).
Esta reflexión sobre la soledad, sobre las amistades perdidas, sobre el alejamiento de los seres queridos. Nada que ver con la soledad buscada, querida, en la que crece el pensamiento. Es la calma de no tener a nadie, aunque sea una soledad habitada. Es la soledad del que pierde a otro, del que está lejos y ansía amor, cariño, tacto de una piel, una mirada tierna...
Es bueno que haya poetas que cuentan lo que a todos nos pasa. Cuando parece que triunfa la lírica del no decir, hay quien como Rosillo nos habla de cosas así. Estar solo por estar lejos. Mientras tengamos libros no estaremos sin nadie. Nada puede sustituir a una mano, pero al menos consuela.
Hoy he visto a cientos de personas. He saludado a muchos y la sensación de estar solo no me ha abandonado. ¿Con quién llegaré a esa comunicación profunda que lleva al cuerpo a sentir, a la sensibilidad a ponerse alerta y a encerrar a la razón?
¿Cómo son mis días sin ti? El peso de los días. Mirad en el post de abajo cómo Shakira canta a la soledad.
¿Es el hipertexto otro remedio de la soledad? Esa capacidad para navegar, la ruptura de la lectura lineal, el poder enlazar todo. Pero ¿podemos con esta capacidad ilimitada de ir de un lado a otro encontrarnos con alguien, ponernos en contacto, vernos? Sí. La red nos da la posibilidad de acceder a los demás, de encontrarnos, de conocer qué pensamos, qué sentimos.
Y refleja nuestro modo de pensar que siempre asocia ideas y no tiene un discurso lineal más que cuando forzamos la atención. Recomiendo la lectura del artículo de César Horacio Espinosa Vera: “Oh, inteligencia, soledad en llamas…Hipertexto, o el prestidigitador electrónico”, que amplía de modo admirable este tema. Lo hipertextual, el navegar, algo que consideramos tan normal y que puede comunicarnos. El hombre es más que Internet, pero la red ha cambiado hasta el modo de entendernos. Aún así, nada como un beso.











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